Recuperar la confianza como joven sobreviviente de ataque o derrame cerebral
En este artículo, Hannah Halaska, sobreviviente de ataque o derrame cerebral y gestora de participación comunitaria y contenidos de Stroke Onwards, ofrece una perspectiva de primera mano convincente sobre cómo reconstruir la vida tras un ataque o derrame cerebral: afrontando los retos de la juventud, comenzando de cero como universitaria recién graduada y recuperando la confianza y propósito tras un evento que cambia la vida.
Durante su tercer año en la Universidad de Wisconsin en Madison, Hannah Halaska estudiaba en el extranjero en Londres. El 4 de abril de 2023, Hannah se despertó, fue a su primera clase y se dio cuenta de que ya no podía formar frases ni encontrar las palabras que quería decir.
Hannah había sufrido una convulsión, un coágulo de sangre y un ataque o derrame cerebral que le causó afasia de por vida. Sus padres volaron de Wisconsin a Londres, donde Hannah se sometió a una craniectomía de urgencia, un tipo de cirugía cerebral que alivia la presión sobre el cerebro. Estuvo en coma durante 17 días.
Inmediatamente después de su ataque o derrame cerebral, el habla de Hannah estaba muy limitada. Pronto se dio cuenta de que recuperar la independencia sería su mayor desafío, especialmente como joven sobreviviente de un ataque o derrame cerebral con la ambición de terminar su carrera y graduarse. “Como estudiante de comunicación... con mi pasión por hablar con la gente, siempre supe que volvería a estudiar”, dijo Hannah. “Sin embargo, mis médicos dijeron: ‘Quizá puedas cursar una clase en unos años’. Me sentía destrozada. Se suponía que me graduaría al año siguiente, en 2024”.
Gracias a la logopedia, terapia ocupacional y a un trabajo como anfitriona en un restaurante para practicar las habilidades de comunicación, el habla de Hannah fue mejorando poco a poco. Trabajar en un restaurante no siempre fue fácil. La afasia suele ser invisible para los desconocidos, y aunque Hannah les contó de su diagnóstico a sus compañeros, los clientes no siempre entendían lo que estaba experimentando.
Muchos clientes le elogiaban el pelo sin saber que llevaba peluca porque se había rapado la mitad del cabello para la cirugía. Otros clientes fueron menos compasivos, y una persona le preguntó a Hannah: “¿Estás borracha?” cuando Hannah tenía dificultades para hablar.
A pesar de estas dificultades, Hannah sabía que cada día era un nuevo reto, y su esfuerzo acabó ayudándole a mejorar el habla. Hannah volvió a la escuela para reanudar su carrera en comunicación en otoño de 2024 y se graduó en la primavera de 2025.
Hannah forma parte de una población creciente de jóvenes sobrevivientes de ataque o derrame cerebral. Según informaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, desde 2011–2013 hasta 2020–2022, la prevalencia de ataque o derrame cerebral aumentó un 14.6% entre adultos de 18 a 44 años. Los jóvenes sobrevivientes de ataque o derrame cerebral se enfrentan a desafíos únicos, como tener que completar los estudios, encontrar un empleo estable, recuperar un círculo social pleno y reconstruir la identidad. La mayoría de sus compañeros no pueden identificarse con esa lucha por la salud o con una discapacidad.
Cuando le pidieron consejos para otros jóvenes sobrevivientes de ataque o derrame cerebral, Hannah dijo: “Diría que la actitud es extremadamente importante porque es lo único que puedes controlar. Habrá mucha incertidumbre durante mucho tiempo... acepta el caos. Las cosas no están como normal, pero si lo puedes reconocer, puedes estar consciente de los cambios en tu vida”.
En el verano tras graduarse, Hannah solicitó varios trabajos de comunicación todos los días, preguntándose cuándo, dónde y cómo contar a los entrevistadores sobre su afasia. ¿En una carta de presentación? ¿Durante la primera entrevista?
Por suerte, Hannah encontró un trabajo en el que su perspectiva y experiencia con el ataque o derrame cerebral y la afasia son de ayuda en su trabajo, no obstáculos. Actualmente, Hannah trabaja para Stroke Onward como gestora de participación comunitaria y contenidos, ayudando a otros sobrevivientes a contar sus experiencias con el ataque o derrame cerebral y a crear una comunidad. Es una miembro importante del equipo, tanto para sus compañeros de trabajo como para la comunidad a la que apoya.
En otoño del 2025, Hannah asumió otro reto: enseñar yoga. “Antes del ataque o derrame cerebral, siempre quise enseñar yoga”, dijo Hannah. “Pensé que nunca podría ser instructora de yoga tras un ataque o derrame cerebral, por [mi] afasia”. Con dedicación y práctica, Hannah ahora puede enseñar en Puppies & Yoga en Milwaukee.
Sabe que su camino no acaba de empezar. De su entrenamiento de yoga, Hannah aprendió: “Si te caes, levántate”. Con la afasia, su habla puede ser dificultosa tanto en situaciones profesionales como personales, pero Hannah sabe que reconocer su afasia le ha ayudado a aceptar su ataque o derrame cerebral. Si se tropieza con una palabra, se levanta.
Hannah reconoce que su confianza se ha visto afectada por el ataque o derrame cerebral, especialmente en un momento tan formativo de su vida. A veces todavía le cuesta, pero le ayuda evitar compararse con los demás. Se recuerda a sí misma que “la comparación es la ladrona de la alegría”. En cambio, Hannah piensa en sus logros y progreso, recordando que está en su propio camino.
Tras celebrar recientemente el tercer aniversario de su ataque o derrame cerebral, su “Ha-niversario”, reflexionó: “Esa mentalidad me ayuda a sentirme mejor conmigo misma”.